La cocina autóctona de la Costa Brava tiene como principal singularidad la combinación de los frutos del mar con productos de la tierra. El arroz negro con marisco y carne, el pollo con langosta o cigalas, el “suquet” de pescado, las “espardenyes” (pepinos de mar) , las célebres gambas de Blanes y Palamós o las “garoines” (erizos de mar) son algunas de las especialidades culinarias más populares que han salido de esta zona del litoral catalán.
Aparte de acudir a uno de los numerosos restaurantes de la zona, una buena manera de conocer la cocina típica de la Costa Brava es acercarse a cualquiera de las numerosas campañas de promoción y muestras gastronómicas que se celebran a lo largo del año, como las dedicadas al “suquet” de pescado (Blanes, junio-julio), los fideos a la cazuela (Tossa de Mar, junio), la gamba (Palamós, verano) y un largo etcétera.
