Apenas terminado el inolvidable verano de la familia Ruiz, los niños ya pensaban en el verano de 2026. El otoño había comenzado a teñir de ocres los parques de la ciudad, las primeras lluvias hacían presencia y las mañanas cada día eran más frescas. Sin embargo, la acogedora casa de los Ruiz hacía que su mente ya desplegara un luminoso y cálido pensamiento. Manuel y Laura, junto a sus hijos, Julia y Lucas, ya soñaban discretamente con el próximo verano de 2026. Y como siempre la batalla de dos costas catalanas para elegir destino final: la Costa Brava y la Costa Dorada.

Manuel, el padre, como buen nostálgico empedernido con alma de poeta, en sus pensamientos siempre regresaba a la Costa Brava. "Imaginaos", comenzó discretamente, "despertar en el hotel Golden Mar Menuda de Tossa de Mar y desayunar frente al castillo que hay junto al mar. Me encanta aquel lugar por su belleza y por su historia, con esa muralla imponente besando el mar". Siguió hablando del encanto de las terrazas con vistas al Mediterráneo, de los paseos al atardecer por la playa y de las cenas románticas a la luz de las velas, olvidando, quizás, que sus hijos no siempre compartían su visión idílica de la calma en vacaciones.

Laura, su mujer, siempre en busca de un equilibrio entre el descanso y la sofisticación, apoyaba la moción de su marido, aunque con sus propios matices. "He visto que en Tossa de Mar también está el hotel Golden Bahía de Tossa & Spa un resort con spa y muchas actividades para los niños", al mismo tiempo que mostraba en su pantalla una fotografía de la piscina interior. "Un masaje relajante mientras vosotros estáis en la playa no suena nada mal".

Sin embargo, al otro lado del salón, la nueva generación tenía una perspectiva radicalmente diferente. Julia, como buena adolescente llena de energía vibrante y móvil en mano, resopló con dramatismo. "¿Otra vez a un pueblo tranquilo? ¡Necesito algo de vidilla! He estado mirando hoteles en Salou y eso sí que son vacaciones". En su mente estaban los animadores organizando juegos y grupos de jóvenes riendo en la playa. "Hay hoteles familiares a pie de playa, con todo incluido para no tener que pensar en nada. Y lo más importante...", hizo una pausa para crear expectación, "¡están al lado de PortAventura!".

Lucas, de siete años y con la imaginación desbordada por las hazañas de superhéroes y dragones, se unió a la causa de su hermana con un entusiasmo arrollador. "¡PortAventura, PortAventura!", coreaba, golpeando suavemente la mesa con los puños. "He visto un hotel que tiene una oferta con entradas al parque. ¡Podemos ir todos los días!". Su sueño sería subir a una atracción que había visto en un vídeo, con giros y caídas que a Manuel le provocaron un ligero mareo solo de escucharlo.

Costa Brava o Costa Dorada, Tossa de Mar o Salou. El plan para el verano de 2026 ya estaba sobre la mesa de los Ruiz. De un lado, Manuel y Laura anhelaban la serenidad de la Costa Brava, sus paisajes junto la playa y sus pequeños hoteles con encanto. Del otro, Julia y Lucas esperaban disfrutar con la energía de la Costa Dorada, la comodidad de un hotel con pensión completa en Salou y la cercanía al parque temático de PortAventura.

Los días siguientes, la casa de los Ruiz se convirtió en un animado debate vacacional. La balanza parecía inclinarse hacia un lado y luego hacia el otro. Un día, Manuel encontraba una oferta irresistible en un hotel con vistas al mar en Tossa de Mar, y la balanza se decantaba hacia la calma. Al día siguiente, Julia descubría un pack familiar para un hotel en Salou que incluía la pensión completa a muy buen precio y la emoción volvía a ganar terreno.

 

Quizás, solo quizás, el verano de 2026 podría albergar ambos sueños: unos días de encantadora tranquilidad en la Costa Brava para empezar, seguidos de una inyección de pura diversión en la Costa Dorada. La negociación estaba abierta y el verano prometía ser memorable.

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